¿Qué es el alcoholismo y sus consecuencias?
El trastorno por consumo de alcohol, o como solemos llamarlo, alcoholismo, es una enfermedad crónica y progresiva. Su característica principal y más evidente es el consumo excesivo de alcohol, que genera dependencia tanto física como psicológica. Esta adicción se manifiesta en una fuerte y ansiosa necesidad de consumir bebidas alcohólicas, incluso cuando conlleva problemas de salud, relaciones personales y laborales.
Qué es el alcohol
- Es un depresor del sistema nervioso central.
- Es el ingrediente activo en el vino, cerveza y licores destilados.
- Es una sustancia formada por la fermentación del azúcar de las uvas, caña, granos, agave, etc.
- Es un líquido transparente e inflamable con efectos intoxicantes para el organismo humano.
- El tipo de alcohol que se encuentra en las bebidas, es el alcohol etílico o etanol, una droga que puede producir efectos sedantes, intoxicantes, la inconsciencia o la muerte, dependiendo de la cantidad y velocidad con que se ingiera.
- Técnicamente se puede considerar un alimento, ya que contiene muchas calorías, pero es un “alimento” sin valor nutritivo alguno.
- No importa su presentación, la misma cantidad de alcohol se encuentra en una cerveza, copa de vino de mesa, caballito de tequila, cuba libre o cualquier bebida preparada con una misma medida.
¿Por qué se consume alcohol?
La gente toma por varias razones que pueden ser sociales (fiestas y reuniones), culturales (por tradición para acompañar la comida) o religiosas. Sin embargo, hay personas que toman no por estas razones, sino porque usan el alcohol para evadir la realidad, para infundirse valor o enfrentar las tensiones diarias. Estas personas utilizan el alcohol como una droga y están en peligro de depender de él.
Cuáles son los efectos del alcohol en el cuerpo
A diferencia de los verdaderos alimentos, el alcohol no necesita ser digerido. Cuando alguien toma una bebida alcohólica, el 20% del alcohol que ingirió es absorbido directa e inmediatamente hacia el torrente sanguíneo a través de las paredes del estómago. Después de ser ingerido, el alcohol se deposita en todos los tejidos del cuerpo. En forma inmediata comienza a actuar sobre el sistema nervioso central, disminuyendo o deprimiendo su actividad.
En la mayoría de las personas, el alcohol tiene un leve efecto tranquilizante cuando ha tomado una sola bebida y se tiene un nivel bajo de alcohol en la sangre. Aunque básicamente es sedante, el alcohol parece al principio tener efectos estimulantes; esto se debe a que actúa en un principio sobre las partes del cerebro que regulan el autocontrol y la sociabilidad. Al actuar así, puede alterarnos haciendo perder nuestras inhibiciones y dar una sensación de arrojo que nos induce a hacer cosas arriesgadas, incluyendo tener sexo sin protección con el peligro de contraer VIH (SIDA) u otras enfermedades graves.
Con niveles más altos de alcohol se deprime (disminuye) la actividad cerebral al grado de que la memoria, la coordinación muscular y el equilibro se ven temporalmente afectados. Si la persona continúa bebiendo, el alcohol puede anestesiar total o profundamente el cerebro, causando colapso respiratorio, cardiaco, hasta llegar al coma o a la muerte.
¿Cuáles son las causas del alcoholismo?
El alcoholismo es una enfermedad muy compleja con consecuencias devastadoras. Es importante entenderlo, conocer las causas y las señales de alerta. De esta forma podremos reconocer si alguien en nuestro entorno padece esta enfermedad y necesita ayuda.
¿Pero cuál es la causa? Ésta es una de las preguntas más importantes que hacen los familiares cuando viven con una persona alcohólica. ¿Cómo ha ocurrido? A continuación explicamos algunas de las causas y desencadenantes del alcoholismo.
Cabe mencionar que las causas del alcoholismo son complejas y multifactoriales, por lo que incluyen factores biológicos, ambientales y sociales.
Genética: Cuando el individuo tiene familiares alcohólicos, posee un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad.
Neurobiología: Una gran característica del alcohol es que altera el sistema de recompensa del cerebro, lo que invariablemente lleva a un consumo compulsivo.
Factores psicológicos: Las personas que padecen de problemas psicológicos como depresión, ansiedad y algún tipo de trauma, poseen un mayor riesgo de alcoholismo.
Factores sociales: Puede que el individuo se encuentre rodeado de personas que beben regularmente. La presión social para consumir esta sustancia, la fácil disponibilidad y acceso al alcohol, además de la falta de apoyo social, pueden contribuir en el desarrollo del alcoholismo.
¿Cuáles son los signos de que mi familiar necesita tratamiento para el alcoholismo?
El alcoholismo es la compulsión a beber alcohol; es la dependencia a esta sustancia y la pérdida de control al usarlo. Esta pérdida de control se desarrolla imperceptiblemente en un período largo de tiempo.
Cuando alguien continúa bebiendo a pesar de los serios problemas mentales, físicos y sociales que esto trae consigo, significa que ya presenta una dependencia y necesita tratamiento.
El estereotipo de que ser un alcohólico es estar en la banqueta es incorrecto, pues sólo un pequeño porcentaje de alcohólicos corresponde a estas características. El alcohólico puede ser rico o pobre, joven o viejo, hombre o mujer, obrero o empresario. La mayoría cuenta con un empleo y familia, y raramente se pueden distinguir solo por su apariencia.
Las personas cercanas, sin embargo, sí pueden darse cuenta de los síntomas del alcoholismo de su amigo o familiar al notar un incremento en la dependencia de la bebida, por ejemplo cuando se sirve un trago alegando que tiene problemas1 cuando emborracharse se ha convertido en una situación frecuente o cuando descuida su trabajo, familia y escuela por estar “crudo”.
El beber continuo afecta la capacidad de razonamiento del alcohólico, así como su habilidad de examinarse a sí mismo en forma crítica; esto explica por qué el alcohólico se miente y cree honestamente que controla la bebida, cuando es exactamente al revés. “Yo puedo dejar de beber cuando quiera” es una frase que debe poner sobre aviso de que en el fondo existe un problema.
Síntomas más comunes
Si bien los síntomas del alcoholismo pueden variar de persona a persona, hay algunos que son más comunes que otros y pueden ayudar a reconocer la enfermedad. Por ejemplo:
- Consumo excesivo de alcohol: Beber más de lo que se considera saludable, incluso si causa problemas.
- Dependencia física: Al tener un consumo excesivo de alcohol, el adicto llega a tener dependencia física. Al momento de dejar esta sustancia, experimenta síntomas de abstinencia como temblores, sudoración, náuseas y ansiedad.
- Tolerancia: La persona necesita cantidades mayores de alcohol cada vez que bebe, para conseguir el mismo efecto.
- Problemas de control: Dificultad para controlar la cantidad de alcohol que se bebe.
- Preocupación por el alcohol: En este punto, la persona ya no parece poder sacar el alcohol de sus pensamientos. Piensa constantemente en maneras de conseguirlo y consumirlo.
- Negación: Minimiza las consecuencias de su comportamiento y niega el problema.
¿Cuáles son las consecuencias del alcoholismo?
Como hemos mencionado anteriormente, el alcoholismo es una enfermedad que trae consecuencias devastadoras. No sólo para el adicto, sino también para su entorno cercano (familiares, amigos, compañeros de trabajo, entre otros).
En primer lugar, el consumo excesivo de alcohol puede llevar a graves enfermedades del hígado, como cirrosis, cáncer de hígado y hepatitis alcohólica. Esto se debe a que esta sustancia sobrecarga el trabajo de dicho órgano y además conlleva depósitos de grasa en sus células.
En este sentido, cuando el hígado tiene que metabolizar más alcohol del que puede soportar, pueden aparecer daños, lesiones y cicatrices en este órgano interno. Esto a menudo causa una sobreproducción de enzimas y un aumento de radicales libres en el cuerpo. Esto conduce a daño celular, envejecimiento prematuro y sistema inmunológico debilitado.
Otra de las consecuencias del alcoholismo son las enfermedades cardíacas, en las cuales se incluyen hipertensión y accidentes cerebrovasculares. Y es que el consumo excesivo de alcohol, entre otras cosas, conlleva la aparición de miocardiopatía alcohólica. Esta se define como una enfermedad degenerativa del miocardio (parte musculosa del corazón), provocada por el abuso de alcohol.
A su vez, el cáncer también se puede presentar como consecuencia cuando hay un consumo excesivo de alcohol. Los tipos más frecuentes son cáncer de boca, garganta, esófago, estómago, hígado, mama y colorrectal.
Por otra parte, esta enfermedad suele alterar el estado de la psique, lo cual se traduce en problemas mentales como depresión, ansiedad, psicosis y demencia.
Finalmente, el alcoholismo también puede provocar problemas sociales graves. Entre ellos se incluyen la violencia doméstica, problemas laborales, problemas financieros, personas vagabundas o sin hogar y aislamiento social.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento para el alcoholismo es ayudar e impulsar a la persona a dejar de beber alcohol y mantener la sobriedad. Es importante señalar que el tratamiento es complejo y debe individualizarse. Existen varias alternativas, como por ejemplo:
- Terapias.
- Medicamentos.
- Programas de desintoxicación.
- Grupos de apoyo o autoayuda.
Prevención
La prevención del alcoholismo es sumamente importante si queremos reducir la carga de esta enfermedad en la sociedad. Hay muchas medidas para evitar que una persona desarrolle una adicción al alcohol. Mencionemos algunas.
En primer lugar, y quizás una de las más importantes medidas de prevención del alcoholismo, es la educación temprana. Enseñar a los niños y adolescentes sobre los riesgos del consumo de alcohol puede ayudarles a tomar decisiones más acertadas y a reconocer cuándo pueden necesitar ayuda. Conversar sobre el tema y crear consciencia es fundamental.
Por otro lado, restringir el acceso al alcohol también puede ayudar mucho.
Imponer leyes y regulaciones que limiten la disponibilidad de esta sustancia, especialmente entre niños y adolescentes.
Por último, también es importante promover un estilo de vida saludable, como la actividad física, una dieta equilibrada y el control del estrés. Esto también implica prestar atención a la salud mental. Aprender a manejar emociones que pueden no ser placenteras, situaciones desagradables, heridas, traumas y más. Acudir a terapia psicológica y cuidar nuestra autoestima.
Si tienes un familiar que presenta síntomas de alcoholismo, en Hacienda del Lago podemos ayudarles. Brindamos un ambiente seguro, lleno de especialistas que tienen la experiencia y la disposición para que salgas adelante. Contáctanos e inicia ya el camino hacia una vida plena y libre de adicciones.
¿Qué daños causa al organismo tomar en exceso?
Tomar alcohol en exceso puede causar un severo daño físico, como la cirrosis hepática, problemas del corazón, desnutrición, hipertensión, problemas gastrointestinales y cáncer. Si el consumo fuerte sigue, a través de los años sobrevienen problemas nerviosos y mentales, o incluso daño cerebral permanente.
El alcohol, como muchas otras drogas que afectan el sistema nervioso central, puede ser físicamente adictivo, produciendo síndrome de abstinencia al dejar de consumirlo. Sin embargo, no es necesario que pasen años de consumo desmedido para que el alcohol cause accidentes o incluso la muerte. Aún pequeñas cantidades (como dos copas) limitan la coordinación y aumentan el riesgo de accidentes de tráfico o en la casa.
¿Es el alcoholismo una enfermedad?
El alcoholismo sí es una enfermedad. Desde 1956 el alcoholismo está declarado como una enfermedad por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta institución la define así: “El alcoholismo es una enfermedad primaria, incurable, crónica, progresiva y mortal. Es una obsesión mental que causa compulsión física por tomar”.
La progresión de esta enfermedad es tan sutíl, y generalmente ocurre durante un lapso tan prolongado de tiempo, que el enfermo no se percata que se ha convertido en un alcohólico. Por eso la negación de que es un alcohólico y no dejar de beber son síntomas muy claros.
¿Cómo ayudar a mi familiar alcohólico?
La mayoría de los adictos al alcohol pueden ser auxiliados en cualquier etapa de la enfermedad. La ayuda puede venir de un doctor, un religioso, una clínica u hospital general o psiquiátrico, un psicólogo, un psiquiatra, terapeutas especializados en alcoholismo o directamente en un Centro de Tratamiento para Alcoholismo y Adicciones, como Hacienda del Lago. La meta primordial de los tratamientos es ayudar a la persona aquejada a superar su dependencia al alcohol, y desarrollar un estilo de vida que no gire obsesivamente alrededor de esta droga.
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